La OCU alerta del consumo de este alimento por su alto contenido en cadmio, un metal cancerígeno y tóxico

Se pueden ver en multitud de restaurantes, no solo en asiáticos, y se han convertido en una de las tendencias en el mundo de la gastronomía. El consumo de algas
Se pueden ver en multitud de restaurantes, no solo en asiáticos, y se han convertido en una de las tendencias en el mundo de la gastronomía. El consumo de algas se ha incrementado en los últimos años, ya que tienen un importante valor nutricional y apenas contienen calorías.
En este sentido, las algas son ricas en proteínas, vitaminas, fibra y minerales esenciales para el funcionamiento del organismo, como el calcio o hierro. No obstante, las autoridades sanitarias advierten de que contienen algunos elementos que sí pueden llegar a provocar problemas de salud: es el caso del cadmio, un metal pesado, o el yodo.
¿Cuáles son los riesgos del consumo de cadmio?
Como explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el cadmio es un metal pesado que puede generar «náuseas, acumularse en el riñón y provocar fragilidad ósea» si se consume en cantidades elevadas. Asimismo, está clasificado como cancerígeno por la Agencia de Investigación contra el Cáncer, y está considerado «como mutagénico y tóxico a nivel reproductivo».
De hecho, la propia Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria ya ha advertido en varias ocasiones de los riesgos para la salud del consumo en exceso de algas o suplementos derivados de las mismas. La normativa europea establece unos niveles máximos de cadmio en algunos alimentos, como el pescado, la carne, las legumbres o los cereales.
No obstante, «en el caso de las algas, aún no existe un máximo legal, aunque la Unión Europea ya está considerando establecer límites legales para metales como cadmio, arsénico y plomo», advierte la OCU. Por tanto, los expertos aconsejan vigilar su consumo debido a su alto contenido en cadmio y también en yodo.
¿Y qué sucede con el yodo?
El yodo es otra sustancia esencial en nuestro cuerpo «para la síntesis de las hormonas tiroideas, fundamentales a su vez para el crecimiento, el desarrollo del sistema nervioso central, la regulación del metabolismo basal, o la función cardiaca», indica la organización.
Se encuentra de forma natural en el mar, por lo que los pescados y las algas son fuente de este elemento. Su consumo en exceso puede suponer un riesgo para la salud, sobre todo en niños, embarazadas o mujeres en periodo de lactancia. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) indica que las algas pardas, sobre todo la variedad denominada Kombu, contienen elevadas concentraciones de yodo y se recomienda moderar su consumo.
