La inseguridad y los robos en Barcelona, dos temas que preocupan a la ciudadanía

Published 03/06/2019 in Barcelona, Catalunya, Espana

La inseguridad y los robos en Barcelona, dos temas que preocupan a la ciudadanía
Desalojo de una vivienda ocupada en el centro de Barcelona – EFE

Las okupaciones y los robos con fuerza en el interior de domicilios se disparan en la capital catalana

El centro de Barcelona ha visto como en los últimos años se han incrementado los episodios de vandalismo y violencia. Los vecinos de zonas céntricas como El Raval advierten a las instituciones de que no se están poniendo soluciones a esta escalada de reyertas y actividades delictivas y que esto está llevando a los propios vecinos a tomar medidas de seguridad por sus propios medios.

En el mes de mayo ya se han producido varios incidentes relacionados con la actividad de los okupas. La empresa de desalojos Desokupa intervino hace unas semanas en el barrio del Raval para desalojar a 15 menores de origen marroquí. Hace unos días, otro bloque volvió a ser okupado en el barrio, 22 viviendas sin estrenar que han sido usurpadas por medio de okupas que saltaron por una de las terrazas cercanas, según indicaron fuentes policiales de la Ciudad Condal.

Los vecinos se encuentran atemorizados ante esta situación y debido a la incapacidad de la Guardia Urbana y los Mossos han iniciado acciones individuales por su cuenta, como por ejemplo blindar los balcones con verjas e instalar sistemas de seguridad en las puertas.

Un propietario de una frutería en Barcelona afirma que los vecinos no se encuentran tranquilos ni viendo la televisión en casa. En el caso de los MENAs (Menores Extranjeros No Acompañados), su actividad se multiplica.

Espertos escaladores

Algunos testigos de esta reciente ocupación afirman que los menores magrebíes que participaron de la misma entraron en el edificio acompañados por familias de varias nacionalidades con total tranquilidad.

El procedimiento de entrada es el siguiente. En primer lugar, los edificios son “visionados”, y posteriormente, los mejores escaladores del grupo acceden al mismo escalando en ocasiones hasta varias plantas, trepando por la fachada y sin mostrar respeto alguno a los vecinos: insultando y agrediendo.

El Casco Antiguo de Barcelona parece que, con esta dinámica, se está convirtiendo en territorio hostil para propietarios. Ni siquiera contratar empresas privadas de seguridad y desalojo sirve para actuar frente a estos delincuentes, pues cada poco tiempo se producen nuevos casos de okupación.

La situación se agrava cuando, muchos de estos pisos okupados pasan a reconvertirse en narcopisos. Los vecinos sufren episodios molestos de ruido, fiestas y drogas sin que nadie pueda hacer nada, por la incapacidad de la policía.

Intentos de robo

Al fenómeno de los MENAs y la okupación se añade otro también muy peligroso, la oleada de robos que vive la ciudad de Barcelona. Los robos con fuerza en el interior de los domicilios se ha multiplicado en la última década y 2018 fue un año con más delitos que 2017.

El problema añadido de estos delitos es que causa mucha angustia en las víctimas que lo sufren, las que, como ocurre con las okupaciones, se sienten indefensas ante esta dura realidad.

Los delincuentes acceden a las viviendas haciendo uso del sistema bumping, un método de acceso que permite abrir las puertas sin forzarla. En España, un alto porcentaje de las viviendas cuentan con puertas accesibles mediante este sistema.

La solución para evitar el bumping es instalar cerraduras antibumping, es decir, ponerse en manos de profesionales como cerrajerosbcn24h.barcelona para evitar robos en Barcelona. Esta empresa de cerrajeros en Barcelona ofrece servicios urgentes en cualquier momento del día y cuenta con la tecnología suficiente para implementar medidas de seguridad y protección que impiden el acceso cómodo de delincuentes a las viviendas.

Los robos en domicilio, incluso cuando no media violencia, provocan una sensación indescriptible de indefensión entre las víctimas. Una persona, cuando es consciente de que alguien extraño o desconocido, accede a su espacio de intimidad, vive momentos de tremenda angustia.

El problema de los robos y los okupas, más allá de las pérdidas económicas, está en las secuelas psicológicas que dejan estos episodios. Muchas víctimas necesitan incluso cambiar de domicilio porque, tras el robo, les cuesta desprenderse del miedo.

Con los okupas ocurre algo similar, el creciente fenómeno está consiguiendo que Barcelona deje de ser una ciudad segura y que barrios como El Raval pierdan su identidad de barrio, para convertirse en una zona oscura y peligrosa de Barcelona.

La policía barcelonesa trabaja para poner fin a estos problemas de seguridad ciudadana, aunque hasta el momento el resultado es un terrible desbordamiento.

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