
Hay legado de las islas Canarias se guardan fuera de España. Desde momias isleñas en Edimburgo a diversos manuscritos que hay depositados en el Museo Británico de Londres, que en enero cumple 260 años desde que abrió las puertas. Toda esa presencia de las islas tiene su origen en los puertos de Canarias.
La existencia de documentos de Canarias es producto del interés de su primer presidente de la institución, Richard Lambert, por colocar en el área de Bloomsbury en Londres, donde se encuentra, esos trozos de la historia de las islas por los intereses británicos en sectores como el vino, el tabaco o el azúcar. En síntesis: además de libros sobre las formas de hablar de los canarios hay mucho sobre las relaciones comerciales y políticas.
Entre otras cosas, hay una carta de Guillermo III al Conde de El Palmar, gobernador de Canarias, en la que le pide que ponga en libertad al cónsul británico, Edmund Smith, procesado por la Inquisición. Tiene fecha del 30 agosto 1700 y está escrito en latín. Guillermo III de Orange mandó a las islas un par de buques de guerra a buscar a su diplomático.
La Orotava y Teror, en el Museo Británico
Existe un escrito sobre antiguas excursiones de jesuitas a Canarias por orden de San Francisco de Borja del año 1512. Hay documentos que narran acontecimientos como las peleas vecinales por la puesta en marcha de colegio de La Orotava así como datos de la isla de San Borondón, que creían qeu existía.
Hay una crónica guardada sobre llamado «Breve Noticia de la Imagen de Nuestra Señora del Pino de Gran Canaria» dedicado «a la misma Reina de cielos y tierra, en todos sus instantes de su Concepción Purísima y siempre Inmaculada». Esa mención es de 15 de agosto de 1725. El autor pertenecía al «Convento de Nuestro Señor Padre San Francisco de la Ciudad de Canaria».
Sobre la derrota de Nelson en Tenerife, en el Museo Británico hay guardadas actas y órdenes de Nelson, correspondencia con el general Gutiérrez, partes de la batalla, relación de heridos y muertos entre 20 y 27 de julio de 1797.
Impuestos
Del año 1608, entre otros, una carta sobre de queja de la Embajada del Reino Unido en Madrid sobre la tasa del 30% que se impuso a los británicos que transitaban por las islas.
Dicha imposición se considera «abusiva» a los mercaderes ingleses en Canarias. De enero de 1667 hay una cédula real española sobre ventas de tabaco de Canarias y donde se menciona que se deberán aplicar impuestos a «todos los gastos secretos».
Hay documentos sobre las expulsiones de no católicos de Canarias dadas por el comandante general del Archipiélago el 27 de mayo de 1729. El marqués de Vallehermoso instaba a que «deberán salir de Canarias, en término de dos meses, todos aquellos que no profesen la religión católica, debiendo estar el tiempo indispensable los que vengan a comercia».
En esos papeles, también se ordena que los buques que cargan en La Orotava deban ir a Santa Cruz de Tenerife a ser revisados. En 1729, Londres protesta. Y se responde que se estudiará su queja.
