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Ucrania, 25 años «atrapada» en su independencia

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Varias personas sacan escombros de una vivienda afectada por un bombardeo en Gorlovka, en el area de Donestsk – EFE
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La corrupción y la crisis económica amenazan con colapsar el país, que celebra el 25 aniversario de su independencia de la Unión Soviética

El día de la Marmota no solo lo vivió Bill Murray. La corrupción y la crisis económica amenazan con colapsar Ucrania, que cumple 25 años de su independencia de la Unión Soviética. Mismos males que atenazaban a los ucranianos antes del Euromaidán, la protesta que tumbó al gobierno de Viktor Yanukovich, considerado prorruso. Desde entonces sufre una guerra congelada en el este, de baja intensidad, pero la cifra de muertos sigue aumentando a cuentagotas tras varios alto el fuego y dos acuerdos de paz (Minsk I y Minsk II).

Ucrania y los separatistas prorrusos negocian hoy un nuevo alto el fuego, que entraría en vigor a partir del próximo 1 de septiembre. Otra vez. Otra vez porque en principio otro alto el fuego rige la zona desde la firma de los Acuerdos de Paz en febrero de 2015. «Instamos a los dos bandos en conflicto a declarar un completo cese del fuego para el inicio del curso escolar», dijo el representante ruso en las negociaciones de Minsk, según medios locales citados por Efe. En la última semana decenas de soldados y milicianos rebeldes han muerto en choques entre ambos bandos, especialmente en la industrial Donetsk, principal bastión rebelde.

Los conflictos de Siria y Ucrania se disputaron por un tiempo la atención de Occidente. Cuando la guerra siria bajaba de intensidad mediática, apareció el Maidán, la anexión de Crimea a Rusia, donde Putin ha denunciado «un ataque terrorista ucraniano» por la muerte de dos oficiales rusos hace un par de semanas, y la «última guerra» de Europa. Pero la disputa por el este de Ucrania —Novorrusia para los rebeles— se enquistó en un conflicto congelado que aunque ya no copa portadas, la diplomacia ucraniana pretende seguir denunciando abusos. «Un cuarto de siglo después nuestro país se ve obligado a defender su soberanía contra la agresión armada desatada por Rusia», reza el comunicado de prensa remitido a los medios por su 25 aniversario como país independiente. Pese a ello, la embajada de Ucrania celebra los logros de estos años, destacando el Acuerdo de Asociación con la UE y los ascensores sociales, con «un número sin precedentes de activistas civiles que ocupan cargos administrativos».

Triunfos o no, dos años después de ganar de forma holgada las elecciones en 2014, Poroshenko solo mantiene un 17% de aprobación, según la encuestadora Gallup. «Aun así, si se celebraran hoy elecciones sería el favorito. No hay otro candidato con mejor valoración y que pueda garantizar los apoyos con los que cuenta él», explica a ABC Rubén Ruiz, investigador de City University London y coordinador del libro «Ucrania: de la revolución del Maidán a la guerra del Donbass». «No sabría decirte aspectos positivos del mandato de Poroshenko. Pero también ha gobernado en un contexto muy difícil», apunta.

Más optimista es Anatoliy Bondarenko, periodista ucraniano, que cree que su país ha cambiado mucho y bien desde el Maidán. «No todas las reformas han sido exitosas pero por ejemplo se han mejorado las finanzas de las empresas estatales, con contratos públicos más transparentes y con numerosas iniciativas de Open Data». De entre todas las mejoras destaca una que tiene que ver más con el imaginario del país. «Hemos madurado como nación desde el Maidan y la guerra con Rusia: tenemos una identidad política común por primera vez».

Desilusión y corrupción

Rubén Ruiz ha sido salpicado recientemente por la última polémica del «olvidado» conflicto ucraniano. En las filtraciones de DC Leaks de la Lista Soros —documento filtrado en el que se encontraría listados de tuiteros tildados de «prorrusos», «proKiev» e indecisos— él aparece como creador de opiniones favorables al Kremlin, algo que ha condenado junto a otros analistas españoles. Junto a sus compañeros del portal Eurasia, ha expresado, en un comunicado, su rechazo a la elaboración de «esta lista negra». «Con este comunicado pretendemos, como es nuestro derecho, denunciar el grave perjuicio a nuestra reputación provocado por tales falsedades», reza el texto. «No he omitido ni omitiré la agresividad de Rusia en la respuesta a la caída de Yanukovich ni de la actual propaganda prorrusa», se defiende el investigador español.

Ucrania demanda el control de la frontera entre las regiones de Donetsk y Lugansk y el territorio ruso, mientras Moscú pide a Kiev que apruebe antes una ley que otorgue un estatus especial a las zonas separatistas

Acusado de ser el país más corrupto de Europa por medios como «The Guardian» —Ucrania ocupa el puesto 130 de 168 del índice de corrupción de Transparencia Internacional— el investigador español destaca el caso del ex ministro ucraniano de Sanidad Oleg Musiy, quien se mantuvo en el cargo únicamente por apenas ocho meses en 2014. «En una entrevista en la que me describía cómo fue su paso por el Ministerio me comentó que fue cesado por Yatseniuk (entonces primer ministro) por querer luchar contra la corrupción interna, en un sistema en el que la contratación pública estaba muy viciada por las empresas», apunta. Mucho se ha hablado de la decepción post-Maidán por la lentitud en las reformas y la peor situación. Cerca del 36% de los ucranianos aseguran estar «sufriendo» la actual situación del país: «Este es el porcentaje más alto entre las exrepúblicas soviéticas y el más elevado de Ucrania desde 2007 según la evolución de las encuestas de Gallup», escribía la revista Foreign Affairs.

«Por supuesto, la velocidad de las reformas y cambios no es tan grande como queremos que fuera. Pero en mi opinión no hay tantas personas decepcionadas con los resultados del Maidan, posiblemente ensombrecido por la guerra», responde por mail el periodista ucraniano. Lamenta que la economía no haya mejorado, sino que «económicamente todavía estamos tratando de volver al nivel anterior a la guerra».

Ucrania tiene una historia de corrupción y mala administración que se remonta a la época soviética. Esta «plaga» ha afectado a una economía (su PIB se desplomó un 9,9% en 2015) que es aún más pequeña de lo que era en 1992, poco después del colapso de la Unión Soviética. Aquel año, Ucrania y Polonia tenían economías de tamaño similar, pero la polaca ahora es dos veces mayor que la ucraniana. Ruiz asevera que desde el Euromaidán no se ha solucionado el problema de la oligarquía.

Pese a los problemas, ucranianos como Bondarenko siguen con esperanzas de que su país mejore y entre en la UE, aunque los analistas lo descarten al corto y medio plazo: «Vivo este aniversario con esperanza. «Vamos a prevalecer», concluye.

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