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Pacto Nuclear: Israel vuelve a operar en el santuario nuclear iraní de Natanz | Público

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Con el objetivo claro de torpedear cualquier intento de aproximación entre EEUU e Irán, Israel ha vuelto a atacar la instalación nuclear de Natanz. En Teherán aseguran que habrá represalias y que los viejos centrifugadores afectados se sustituirán pronto por otros más modernos. Los iraníes, sin embargo, cuentan con una capacidad de respuesta bastante limitada.

Israel volvió a operar de nuevo este domingo dentro de Irán, esta vez contra las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Natanz, según confirmaron dos funcionarios de servicios de inteligencia citados por el diario The New York Times, causando un daño grave que tardará al menos nueve meses en repararse.

El incidente ocurrió en la mañana del domingo. Al principio los medios hebreos señalaron que se trataba de un ciberataque similar a otros ejecutados con anterioridad, el último en julio de 2020, pero posteriormente el Canal 13 dio cuenta de que se realizó mediante un artefacto explosivo colocado en un lugar determinado.

Las autoridades iraníes indicaron que han identificado a la persona que llevó a cabo el ataque, pero no dijeron que esté detenida. En cualquier caso, esta no es la primera vez que Israel muestra que tiene capacidad para operar dentro de las instalaciones nucleares iraníes, lo que da otro golpe a la moral de Irán, además del daño físico causado.

Varios responsables israelíes mencionados por los medios hebreos confirmaron con mayor o menor vaguedad, como suele ser habitual, que Israel también está detrás de este ataque, que se produjo significativamente mientras estaba de visita en Israel el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, quien declinó hacer comentarios.

El exjefe del Mosad Danny Yatom lamentó el lunes la filtración argumentando que puede afectar a la «capacidad operativa» de Israel. «Hay cosas que deben permanecer en la oscuridad«, agregó. Aunque Israel no suele confirmar este tipo de operaciones, es evidente para todo el mundo que sus servicios de inteligencia disponen de colaboradores en Irán, incluso dentro de los lugares más estratégicos.

Inicialmente la Organización para la Energía Atómica de Irán calificó lo ocurrido de un «accidente» que causó daños a la red de distribución eléctrica, pero solo unas horas después el jefe del programa nuclear, Ali Akbar Salehi, reconoció que se trataba de un ataque y no de un accidente.

De hecho, en los informativos de la noche del domingo los medios hebreos sugirieron claramente que se trataba de un ataque que había tenido mayores consecuencias de las reconocidas por Teherán. El veterano periodista del Canal 12 Ehud Yaari apuntó en esa dirección sin aclarar su alcance aunque diciendo que había hecho mucho daño.

El ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, señaló a Israel como responsable del ataque, y avanzó que habrá represalias. «Funcionarios políticos y militares del régimen sionista han dicho explícitamente que no permitirán que se progrese en el levantamiento de las opresivas sanciones (de EEUU contra Irán), y ahora creen que van a lograrsu objetivo, pero la respuesta a los sionistas será un mayor progreso nuclear».

Sin embargo, el hipotético alcance de estas amenazas es limitado dado que los iraníes están interesados en levantar las sanciones impuestas por el presidente Donald Trump en 2018, una circunstancia que conocen bien en Israel y tratan de sabotear por todos los medios.

El hecho de que el ataque tuviera lugar mientras el secretario de Defensa Austin estaba en Israel puede indicar que el gobierno en funciones de Benjamín Netanyahu quiere presentar a los americanos hechos consumados e irreversibles para boicotear un acercamiento entre los dos países, uno de los fines de la política exterior americana que Joe Biden expresó durante la campaña.

En las últimas semanas Irán ha dañado dos buques mercantes israelíes en respuesta a decenas de ataques israelíes contra sus propios barcos. El último de estos ataques, la semana pasada, ocurrido cerca de Arabia Saudí, sugiere que Israel ha prohibido a sus barcos acercarse al Golfo Pérsico para no convertirlos en objetivo de los iraníes, cuya capacidad de acción está limitada geográficamente.

Un portavoz del ministerio de Exteriores iraní, dijo el lunes que los centrifugadores afectados en el ataque de Natanz son del tipo IR-1, un modelo viejo que ahora se sustituirá por modelos más avanzados. Teherán recalcó que el ataque consistió en una «pequeña explosión» que se reparará «rápidamente».

Teherán considera que una de las pocas bazas con que cuenta para regatear en la negociación con Occidente para la vuelta al acuerdo nuclear de 2015 es justamente impulsar el enriquecimiento de uranio, de ahí que los iraníes jueguen esa carta para presionar a sus interlocutores americanos.

Paradójicamente, Israel también está interesada en que Teherán impulse su programa nuclear en busca de un conflicto directo. El máximo líder iraní, Ali Khamenei, ha dicho en más de una ocasión que el programa nuclear es pacífico y con metas civiles y no militares, ya que las bombas nucleares pueden matar masivamente a civiles y esto es anatema para el régimen islámico.

Aunque el secretario de Estado Antony Blinken ha dicho en más de una ocasión que EEUU consultará con Israel en la negociación con Irán, los israelíes están resueltos a forzar al máximo la situación para provocar una confrontación entre EEUU e Irán, y el ataque de Natanz debe interpretarse en esa dirección contraria a los intereses de Washington y de sus aliados europeos.

Estados Unidos se ha abstenido de denunciar o condenar las decenas de ataques israelíes contra barcos civiles iraníes en los últimos años, como también se ha abstenido de condenar ataques como el del domingo que cuentan con el respaldo del partido republicano en pleno y con la connivencia de numerosos demócratas, lo que obliga a la administración a actuar con tiento.

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