Así va a revolucionar Patrick Drahi, nuevo propietario de Sotheby’s, el mercado del arte

Published 17/06/2019 in arte, Cultura

Así va a revolucionar Patrick Drahi, nuevo propietario de Sotheby’s, el mercado del arte
Patrick Drahi, en la Bolsa de Nueva York, en junio de 2017 – EFE

El magnate tiene sobre François Pinault, dueño de Christie’s, o Bernard Arnault una ventaja estratégica nada desdeñable: un grupo de grandes empresas especializadas en la comunicación y la telefonía

Juan Pedro Quiñonero

Patrick Drahi (Casablanca, 1963), el nuevo propietario de Sotheby’s, comprada por 2.700 millones de dólares, tiene recursos financieros, tecnológicos y empresariales que pueden contribuir a acelerar una «metamorfosis» muy profunda del mercado mundial del arte.

Hace años que Sotheby’s, como sus rivales y el resto de los grandes actores en el nuevo mercado global del arte, habían iniciado una gran transformación de las técnicas de venta, penetración y conquista de nuevos mercados. Se trataba, hasta ayer, de una evolución de inmenso calado, que la personalidad de Drahi y sus recursos propios, pueden acelerar de manera espectacular.

Sin duda, hay otros grandes actores, como François Pinault -propietario de Christie’s, la gran rival de Sotheby’s-, o Bernard Arnault -otro coleccionista francés con ambiciones mundiales-, que tienen un puesto propio en el mercado de la compra/venta internacional de obras de arte.

Drahi tiene sobre ellos y otros una ventaja estratégica nada desdeñable: un grupo de grandes empresas especializadas en la comunicación y la telefonía, llamadas a influir y ayudar a transformar el funcionamiento de un mercado de ambiciones planetarias. A «igualdad» de recursos financieros, Drahi puede poner al servicio de Sotheby’s su experiencia, tecnología y empresas especializadas en la gestión de comunicaciones, información, mercados y recursos, no solo financieros.

Tad Smith, presidente y director general de Sotheby’s, sabe de lo que habla: «Patrick Drahi es conocido por su compromiso personal con la innovación. Comprando Sotheby’s, tendrá la oportunidad de acelerar un nuevo programa de crecimiento para su empresa».

Crecimiento

«Crecimiento», palabra mágica y matriz del proyecto empresarial de Drahi: propietario o accionista de referencias de grupos de telefonía móvil (SFR), cadenas de televisión e información permanente (BFMTV), periódicos («Liberation»), grupos de proveedores de servicios vídeo y comunicaciones, en Europa y los EE.UU., podrá favorecer la «sinergía» de tales actividades, contribuyendo a modificar los parámetros tradicionales del mercado mundial del arte.

Según las primeras filtraciones, oficiosas, Drahi se habría «regalado» Sotheby’s a través de su fortuna personal, asociado a varios familiares, creando juntos una nueva compañía de derecho estadounidense, BidFair US. Casi todo está dicho, matizado de este modo por el afortunado propietario: «Hemos realizado esta inversión familiar en los EE.UU., un país donde hemos sido muy bien acogidos, tras la compra de varias compañías especializadas en la televisión por cable y las comunicaciones».

No es un secreto que los mercados del arte en la vieja Europa no tienen el dinamismo ni los recursos financieros de los nuevos multimillonarios chinos, rusos, asiáticos, norteamericanos. En el nuevo mercado global, el crecimiento económico europeo destaca por su estancamiento, comparado por el ritmo vertiginoso de la creación de riqueza en otros continentes. Sin duda, Suiza, Luxemburgo, Berlín, París y Londres, seguirán siendo encrucijadas sensibles para los nuevos mercados emergentes, globales, siempre. Desde esa óptica, el «mercado interior» norteamericano y su proximidad con el mercado chino, en curso de «explosión», son unos alicientes que la tecnología, las comunicaciones y la información podrán acelerar a un ritmo considerable.

Hasta ayer, la sensibilidad artística del nuevo propietario de Sotheby’s era un secreto familiar muy bien guardado. Repentinamente, tras la noticia de la compra de la casa de subastas, han comenzado a proliferar todo tipo de informaciones o presuntamente tales, descubriendo el interés, la pasión, incluso el conocimiento del multimillonario en cuestiones artísticas de la más diversa naturaleza.

«Visitas un museo con el patrón y te enteras de todo», dice el director de una sucursal de una empresa propiedad de Drahi, agregando: «Da gusto escuchar la precisión con la que puede explicarte los detalles más complicados y menos conocidos de una obra de arte, no siempre famosa». A partir de mañana, esa antigua pasión secreta podrá ser un arma táctica temible para sus rivales en un mercado mundial donde algunos creadores, como Damien Hirst, son capaces de vender burros y tiburones muertos a precio de oro.

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