Némesis, la estrella compañera del Sol, existió de verdad

Publicado 19/06/2017 in Ciencia

Némesis, la estrella compañera del Sol, existió de verdad
Una fotografía del Sol. Una hipótesis asegura que nació junto a otra estrella de menor tamaño: Némesis – NASA/SDO
Ciencia

Un equipo de astrónomos cree que todas las estrellas similares al Sol nacieron como sistemas binarios

¿Tuvo nuestro Sol un gemelo al nacer, hace 4.500 millones de años? Lo más probable es que sí, aunque no idéntico a él. Y lo mismo le sucedió a todas las estrellas similares al Sol que existen en el Universo. Esa es la conclusión de un estudio llevado a cabo por Sarah Sadavoy, radio astrónoma del Observatorio Astrofísico Smithsonian, en la Universidad de Harvard, y Steven Stahler, astrónomo y fisico teórico de la Universidad de California en Berkeley.

Sadavoy y Stahler han publicado su hallazgo en arXiv, y su trabajo aparecerá en una próxima edición de Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Basta con observar el cielo para darse cuenta de que muchas estrellas tienen compañeras, incluyendo a nuestra vecina más próxima, Alfa Centauri, que en realidad es un sistema formado por tres estrellas diferentes. Durante mucho tiempo, los astrónomos han tratado de buscar una explicación para este fenómeno. ¿Nacieron los sistemas binarios ya con sus componentes? ¿O más bien fue una de las estrellas la que, después de nacer, capturó a la otra? ¿Pueden de alguna forma las estrellas binarias unirse para formar una sola estrella mayor?

Algunos astrónomos incluso han llegado a buscar una hipotética compañera de nuestro Sol, una estrella denominada Némesis, y a la que se suponía responsable de haber “lanzado” contra la Tierra el asteroide que mató a los dinosaurios. Pero Némesis nunca se encontró.

La nueva y extraordinaria afirmación de Sadavoy y Stahler, sin embargo, parece sugerir que Némesis existió realmente, aunque desapareció en las profundidades del esacio en un tiempo en el que el Sol era aún muy joven. El análisis de los investigadores se basa en el estudio detallado de una inmensa nube molecular en la constelación de Perseo, un “semillero” repleto de estrellas recién formadas, y en un modelo matemático que permite explicar lo que se ve allí solo si todas las estrellas del tipo de nuestro Sol nacieron con una compañera. La nube de Perseo se encuentra a unos 600 años luz de la Tierra y mide 50 años luz de extremo a extremo.

“Decimos que sí, que probablemente hubo una Némesis hace mucho tiempo”, afirma Steven Stahler. “Pusimos a punto una serie de modelos estadísticos para ver si podíamos explicar con ellos las poblaciones de estrellas jóvenes y únicas y las poblaciones de estrellas binarias en el interior de la nube molecular de Perseo. Y el único modelo capaz de reproducir los datos fue uno en el que todas las estrellas similares a nuestro Sol se forman, inicialmente, como binarias amplias. Después, en el transcurso del primer millón de años, estos sistemas pueden o encogerse, o romperse en dos estrellas independientes”.

En el estudio, “binarias amplias” significa que las dos estrellas de la pareja están separadas por cerca de 500 Unidades Astronómicas (UA). De hecho, esa es la separación observada por los astrónomos en la mayor parte de las estrellas jóvenes estudiadas. Una UA es la distancia media que hay entre el Sol y la Tierra (150 millones de km.), por lo que nuestra hipotética estrella compañera debió haber estado unas 17 veces más lejos del Sol que Neptuno.

Según este modelo, lo más probable es que el “hermano” del Sol “escapara” poco después de nacer, para mezclarse con las demás estrellas de esta región de la Vía Láctea y no regresar jamás.

“La idea de que muchas estrellas se forman junto a una compañera -afirma por su parte Sarah Sadavoy- ha sido sugerida con anterioridad, pero la cuestión es: ¿Cuántas de elllas?. Basándonos en nuestro modelo, ahora podemos decir que prácticamente todas las estrellas tienen una compañera al nacer. La nube de Perseo se considera como una región típica de formación de estrellas de baja masa. Ahora necesitamos probar el modelo en otras nubes moleculares”.

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