La prisión (que es el mundo) llevada al museo

Publicado 12/01/2018 in Cultura, Cultural

La prisión (que es el mundo) llevada al museo
«People Pushing» (2007-2008), de Chen Chieh-Jen

Intensa muestra en el IVAM en la que sus comisarios analizan el control al que está hoy sometido el sujeto

En su ensayo Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, publicado en 1975, el filósofo e historiador francés Michel Foucault examinaba los mecanismos sociales que existen detrás de los cambios masivos que se produjeron en los sistemas penales occidentales durante la era moderna. Según Foucault, estos se materializan en el panóptico que Jeremy Bentham diseñó como edificio perfecto para ejercer la vigilancia. Su efecto más importante es inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder. Como no sabemos cuándo se nos vigila y cuándo no, todos actuamos conforme se espera.

Fronteras y pantallas

La exposición Please Come Back. ¿El mundo como prisión?, organizada por el MAXXI de Roma, se expone en el IVAM valenciano en calidad de itinerancia hasta el 8 de abril y toma su título de un neón del colectivo artístico francés Claire Fontaine. Está comisariada por Hou Hanru y Luigia Lonardelli, investigadores que focalizan su atención en el concepto de prisión desde su dimensión física hasta su significado metafórico, con las distintas perspectivas filosóficas contemporáneas que entraña.

A grandes rasgos, la prisión conlleva al aislamiento del condenado, que garantiza que el poder se ejercerá sobre él con la máxima intensidad, ya que no podrá ser contrarrestado por ninguna otra influencia. Aquí reaparece la idea del panóptico que Foucault vaticinó como sistema preciso que alargaría sus tentáculos hasta nuestros días. ¿Qué diría el filósofo si hoy siguiera con vida? Las redes sociales pueden interpretarse como una prisión a la que accedemos libremente, en la que somos juzgados a cada paso, de las que nos resulta casi imposible escapar porque la condena no tiene límites en el tiempo.

Según los comisarios de la muestra, «la idea de vigilancia se ha implementado de nuevas e inquietantes maneras a través del cambio de paradigma provocado por la revolución digital y las nuevas tecnologías». El proyecto expositivo que ahora despliegan se articula en tres secciones que señalan el posicionamiento simbólico a un lado y otro de los muros imaginarios (frente a la pantalla, por ejemplo) y los reales (materializados). Presenta así una cincuentena de obras de veintiséis artistas de diversas generaciones, curiosa selección que incluye videoarte, escultura, instalación, fotografía, dibujo y pintura.

Harun Farocki, Dora García, Gianfranco Baruchello, Lin Yilin, Berna Reale y Chen Chieh-Jen destacan en un programa de proyecciones nunca antes visto en Valencia. Huellas de auténticos muros carcelarios atraviesan el espacio museístico de la mano de las artistas Patricia Gómez y María Jesús González. Mientras, el colectivo ruso AES+F (siglas de los apellidos de los artistas Tatiana Arzamasova, Lev Evzovich, Evgeny Svyatsky y Vladimir Fridkes) muestra en un vídeo de gran formato la mezcla de utopía y distopía que caracteriza la sensación de un mundo constantemente vigilado, el mundo entendido como prisión.

Es por tu bien

En las piezas escogidas para esta cita hay numerosas referencias a los controles de las videocámaras instaladas en las ciudades que supuestamente son una herramienta de control por nuestra propia seguridad. ¿Acaso las nuevas tecnologías han hecho del panóptico una realidad latente que vigila y castiga? A veces lo que parece una mejora, un avance, no es más que un elemento posibilitador para reproducir viejas tendencias que vuelven para salvaguardar el orden establecido.

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