Josep Santacana traslada la batalla judicial de Miami a Barcelona y contrata a una asesora

Publicado 10/03/2018 in Estilo, Gente

Josep Santacana traslada la batalla judicial de Miami a Barcelona y contrata a una asesora
Arantxa Sánchez Vicario y Santacana el día de su boda-BCN

El todavía marido de Arantxa Sánchez Vicario vuelve a tomar las riendas del proceso de divorcio con una inteligente estrategia

El todavía marido de la campeona Arantxa Sánchez Vicario, Josep Santacana, está demostrando que actuará como un hueso duro de roer en su batalla legal contra la extenista, sobre todo en lo que atañe los términos económicos de su divorcio. Aunque en un primer momento presentó la demanda ante la Corte de Miami y contrató a un abogado americano, luego se supo que había retirado esa demanda. No obedecía a una reconciliación ni mucho menos, sino a un acertado cambio de estrategia.

Días después viajaba hasta Barcelona y presentaba una nueva demanda de divorcio, alegando que fue allí donde se casaron y firmaron las capitulaciones que debían regir su ruptura, dado que ambos son naturales de Cataluña. Lo deja muy claro en su segunda demanda. «En un principio interpuso demanda en EE.UU. en un procedimiento independiente al de menores. Sin embargo, a la vista de la campaña nacional de desprestigio desatada por el entorno familiar de Sánchez en la que le acusan a Santacana de quedarse con su dinero, e incluso de negarse a firmar los capítulos matrimoniales para poder manipular su patrimonio, Santacana ha desistido de la demanda interpuesta ante los tribunales de Florida y se presenta en este Juzgado de Primera Instancia de Esplugues de Llobregat (Barcelona)».

Pensión compensatoria

Santacana considera que ese juzgado «está en mejor posición para valorar todas las circunstancias que rodean este caso y capítulos matrimoniales sujetos a derecho catalán y declarar su validez». Hay que recordar que en las capitulaciones que ambos firmaron antes y después de su boda se detallaba que se casaron en régimen de separaciones de bienes y pactaron en caso de divorcio la renuncia a una pensión compensatoria. Sin duda, la clave de este cambio, ya que el temor de Santacana es que los tribunales norteamericanos no se atengan a esas capitulaciones y sí a otra jurisprudencia.

Por otro lado, Santacana ha contratado en España a una periodista para que trabaja para él como asesora de comunicación. Tras la «metedura de pata» (así lo define él mismo) que tuvo con un reportero que consiguió entrevistarle en Miami y vender a muy buen precio esas declaraciones a una revista, ya no se fía de nadie. «Se reunieron y pensó que era una conversación para facilitar información, no para que le pusieran en su boca las respuestas. Ninguno de los dos pueden conceder entrevistas porque hay una cláusula de confidencialidad en esas capitulaciones que quiere defender a toda costa. De ahí su enfado al enterarse de que no era una charla off the record sino una entrevista al uso. Se confió y de ahí su error», aclara su asesora.

Es indudable que Santacana sigue llevando las riendas de esta ruptura. Primero por la contratación de su nueva asesora de comunicación, en segundo porque está en contacto con un despacho de abogados en Madrid especializado en Derecho de Familia internacional, en tercero porque con el traslado de la demanda en Esplugues de Llobregat con el argumento de que «tras el matrimonio la familia siguió viviendo en Barcelona», sabe que tiene mucho ganado. Además cuenta con otra ventaja. «Está absolutamente convencido de que no va a reanudar la relación marital con su esposa» y el demandado (Arantxa) deberá ser condenado a costas si se niega al proceso.

Oficio «invisible»

En cuanto a cómo va a poder costear todo este derroche de medios, la asesora asegura que Santacana, a quien la familia de Arantxa investigó antes de su boda para descubrir que debía dinero a varios empresarios, insiste en que su cliente «es un experto gestor de empresas centrado en la dirección financiera y de marketing», y añade «que la gestión de sus empresas ha sido impecable lo acredita que obtuviera en el año 2012 la Green Card americana». Es más, dicen que cuando se instalaron en EE.UU. era Arantxa la que no tenía permiso de residencia por lo que tuvo que estar un tiempo sin poder trabajar.

No especifican nunca para qué empresas trabaja o asesora, ni qué bienes posee, información que demanda la parte contraria, y que, hasta que no lo pida un juez, no va a facilitar. Ahora la primera batalla legal será decidir dónde se dirime el proceso de divorcio: España o Estados Unidos. Para ir sobre seguro, el abogado americano de Santacana dejó claro que todo lo relacionado con los dos hijos menores del matrimonio, la custodia y régimen de manutención, se resolverán en Miami, donde viven actualmente los niños. Si Santacana consigue celebrar su divorcio en Cataluña, habrá ganado la primera batalla. A ella por lo menos le queda el consuelo de haber retomado el contacto con su familia, tras años de enfrentamientos.

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