Ernesto Neto se deja llevar en Barcelona

Publicado 29/11/2017 in Cultura, Cultural

Ernesto Neto se deja llevar en Barcelona
Ernesto Neto, en el interior de su propuesta para la BlueProject Foundation

Primera exposición del internacional Ernesto Neto en Barcelona. El tanto se lo apunta la BlueProject

La instalación que el artista brasileño Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964) presenta en el espacio Il Salotto de la BlueProject Foundation de Barcelona forma parte del grupo de trabajos que el creador lleva realizando en los últimos años siguiendo un doble objetivo: seguir la tradición iniciada por la generación de artistas cariocas de los sesenta y setenta, como volcada hacia un arte lúdico, participativo, experiencial y psicodélico y, por otro lado, deslizar una vía que no sólo implique el goce de los sentidos y cierta empatía, sino también un claro compromiso con la Naturaleza, no tanto entendida ésta desde un punto de vista paisajístico, sino más bien eco-filosófico.

Ser humano enfermo

Porque, tal y como sostiene el artista: «Nunca tuvimos tantos recursos en el planeta y nunca tuvimos tanta miseria. ¿Qué está pasando? ¿Nos enloquecimos? No, nos enfermamos». Un planteamiento que nos parece cercano a la Teoría de las Tres Ecosofías, de Félix Guattari, en la medida en que la Naturaleza es inseparable de la cultura, y dado que esta Naturaleza finalmente adquiere una dimensión ético-política.

Ello quedó patente en su macro-instalación para el Arsenale en la Bienal de Venecia que cierra mañana sus puertas, titulada «Um sagrado lugar» o «El Pabellón de los chamanes», que constaba de una tienda ceremonial del poblado indígena de los huni kuin a la que podían acceder los espectadores y participar allí de un acto de comunicación con el entorno natural a través de los rituales curativos de los pueblos originarios americanos.

Esta comunicación osmótica con la Naturaleza, más que interesarse por el objeto en sí mismo, lo hace -como ocurría también con Lygia Clark, uno de los grandes referentes de este creador-, con los «ambientes» y con las «situaciones». Lo importante es, pues, provocar situaciones que ayuden al espectador a liberarse de sus miedos, de sus limitaciones y de sus incertezas.

Crear proposiciones para que otros las experimentaran- ése parece ser el lema de los recientes trabajos de Ernesto Neto, como el presentado en ésta su primera muestra individual en Barcelona, «Um dia todos somos Peixes», en la que invita a los espectadores a que penetren, hagan su propia inmersión física y mental, dentro de una gran estructura en forma de pez trabajada alrededor de los conceptos de agua, mar y tierra, y concebida como un gran contenedor poroso y blando, tejido con hilos y redes que funcionan como vasos comunicantes entre el exterior y el interior.

Sentir

Una estructura que tiene por objetivo buscar la participación del «otro», al que se le invita a tenderse en el suelo, a entrar -de la mano de una serie de objetos «relacionales» y «terapéuticos» debidamente colocados- en estados de relajación, ensimismamiento y meditación. Lo imprevisible se apodera de la obra y de la acción: más allá del objeto, es el acto del espectador-otro el que acaba dotando del doble sentido poético y político a la obra.

Porque -y así lo sostiene el artista en el texto escrito para la exposición-: «Dentro del pez, sueños ancestrales, dentro del pez me relajo y siento, no pienso, sólo siento, el aire, el agua, el tiempo, siento dentro de mí toda una eternidad, siento mis poros respirando, siento la vida, la tierra, el océano, oscuro, misterioso y tierno, mojado e infinito».

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